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martes, 7 de enero de 2014
Al otro lado del río
Si lo que deseas está al otro lado del río, no tienes más opción para alcanzarlo, que cruzar el río.
Puedes elegir la hora en que lo cruzarás, las condiciones atmosféricas apropiadas, el trecho del río por el que lo atravesarás, si lo harás a pié, en canoa o construirás un puente, si quieres cruzar sólo a la otra orilla o en compañía. Pero lo hagas como lo hagas, tienes que cruzar el río.
Puede incluso que una vez llegues a la otra orilla te encuentres con que no valía la pena y que todo no era más que un espejismo; pero incluso en ese caso, para poder averiguarlo, tienes que cruzar el río.
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viernes, 13 de diciembre de 2013
Atrae más prosperidad a tu vida :)
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sábado, 16 de noviembre de 2013
Frases Motivadoras
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viernes, 15 de noviembre de 2013
La importancia del lenguaje.
Las cosas bien dichas suenan más bonitas y se
aceptan mejor J
En
lenguaje de coach: “Cariño, me gustaría que superaras tus creencias limitantes
y salieras de tu zona de confort, y me dieras el apoyo que necesito para juntos
afrontar las dificultades que nos faciliten ampliar nuestros horizontes”.
En lenguaje
real: “Cariño, ya está bien de decir que éstas son cosas de mujeres, así que
levanta tu culo de ese sillón y haz el favor de
ayudarme a sacar de aquí el trasto ese que me tapa la ventana y no veo
nada”.
La vida,
con humor, mejor.
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jueves, 14 de noviembre de 2013
martes, 12 de noviembre de 2013
Presentación
Presentación
Se cuenta que Arquímedes dijo sobre la palanca: «Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo»…
Todos, absolutamente todos, sentimos en algún momento de nuestras vidas como si nuestros pies estuvieran en arenas movedizas, nos quedamos paralizados sin saber qué hacer. El miedo de dar un paso en falso nos hace prisioneros.
Hay días en que nos comportamos como un perro persiguiendo su propio rabo, dando vueltas y vueltas sobre nosotros mismos, con ganas de meternos directamente en el WC y sacar nuestra mano tan sólo para tirar de la cadena, porque así es como nos sentimos, como una auténtica mierda, perdonando la expresión.
Y no es que porque seamos flojos, débiles o inadecuados, no. Lo que sucede es que sin darnos cuenta hemos tensado demasiado la cuerda y percibimos que las fuerzas nos abandonan, pero aún así, seguimos tensándola más y más.
La insatisfacción surge cuando el grado de responsabilidad que soportamos es directamente proporcional a la carencia de placer que padecemos.
Nuestra jornada, llena de horarios y compromisos, de ruido y prisas, no deja lugar a la contemplación, al disfrute de la vida misma. Y si en algún momento nos sorprendemos a nosotros mismos en un desliz, permitiéndonos fluir sin trabas ni corsés, surge enseguida el sentimiento de culpa. Sentirse bien no es normal.
Tenemos en nuestra cabeza miles de voces ajenas, que no nos pertenecen, pero que nos juzgan y censuran sin cesar con todos sus “deberías”, con su manía de “etiquetar” a todo el mundo.
El cuerpo se nos tensa y procuramos respirar, pero la ansiedad y el estrés ya se ha apoderado de nosotros y todas las excusas vienen a nuestro encuentro.
Probamos mil y una fórmulas para salir de nuestro encierro, pero ninguna nos funciona, porque en todas ellas descubrimos la mentira, la falsa complacencia, el mensaje placebo para acallar el incesante parloteo de nuestra mente.
Porque en el fondo de nuestra conciencia, sabemos muy bien que nada falla en nosotros, que no somos el reflejo de nuestras circunstancias, que lo único que nos sucede es que necesitamos un abrazo emocional, un punto de apoyo que nos dé la certeza de que todo va a salir bien, que nos anime a ser quienes realmente somos sin tener que justificarnos ni dar explicaciones de porque queremos lo que queremos ni sentimos lo que sentimos, que nos ayude a aceptarnos sin reparos, a buscar aquello que realmente anhelamos y ampliar nuestros horizontes recorriendo un camino lleno de posibilidades, alcanzando nuevas metas, afrontando nuevos retos, creciendo y desarrollando todo nuestro potencial.
Déjame ser ese punto de apoyo, déjame ser tu coach.
¡Tú haz palanca y juntos moveremos tu mundo!
Se cuenta que Arquímedes dijo sobre la palanca: «Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo»…
Todos, absolutamente todos, sentimos en algún momento de nuestras vidas como si nuestros pies estuvieran en arenas movedizas, nos quedamos paralizados sin saber qué hacer. El miedo de dar un paso en falso nos hace prisioneros.
Hay días en que nos comportamos como un perro persiguiendo su propio rabo, dando vueltas y vueltas sobre nosotros mismos, con ganas de meternos directamente en el WC y sacar nuestra mano tan sólo para tirar de la cadena, porque así es como nos sentimos, como una auténtica mierda, perdonando la expresión.
Y no es que porque seamos flojos, débiles o inadecuados, no. Lo que sucede es que sin darnos cuenta hemos tensado demasiado la cuerda y percibimos que las fuerzas nos abandonan, pero aún así, seguimos tensándola más y más.
La insatisfacción surge cuando el grado de responsabilidad que soportamos es directamente proporcional a la carencia de placer que padecemos.
Nuestra jornada, llena de horarios y compromisos, de ruido y prisas, no deja lugar a la contemplación, al disfrute de la vida misma. Y si en algún momento nos sorprendemos a nosotros mismos en un desliz, permitiéndonos fluir sin trabas ni corsés, surge enseguida el sentimiento de culpa. Sentirse bien no es normal.
Tenemos en nuestra cabeza miles de voces ajenas, que no nos pertenecen, pero que nos juzgan y censuran sin cesar con todos sus “deberías”, con su manía de “etiquetar” a todo el mundo.
El cuerpo se nos tensa y procuramos respirar, pero la ansiedad y el estrés ya se ha apoderado de nosotros y todas las excusas vienen a nuestro encuentro.
Probamos mil y una fórmulas para salir de nuestro encierro, pero ninguna nos funciona, porque en todas ellas descubrimos la mentira, la falsa complacencia, el mensaje placebo para acallar el incesante parloteo de nuestra mente.
Porque en el fondo de nuestra conciencia, sabemos muy bien que nada falla en nosotros, que no somos el reflejo de nuestras circunstancias, que lo único que nos sucede es que necesitamos un abrazo emocional, un punto de apoyo que nos dé la certeza de que todo va a salir bien, que nos anime a ser quienes realmente somos sin tener que justificarnos ni dar explicaciones de porque queremos lo que queremos ni sentimos lo que sentimos, que nos ayude a aceptarnos sin reparos, a buscar aquello que realmente anhelamos y ampliar nuestros horizontes recorriendo un camino lleno de posibilidades, alcanzando nuevas metas, afrontando nuevos retos, creciendo y desarrollando todo nuestro potencial.
Déjame ser ese punto de apoyo, déjame ser tu coach.
¡Tú haz palanca y juntos moveremos tu mundo!
Valeria Fuster
www.cambioycoaching.com
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